HISTORIA

El Grupo folklórico de la Parroquia de Pussos, Municipio de Alvaiázere, Distrito de Leiria y de la provincia de “Beira Litoral”, integra, en términos etnográficos, la región de “Alta Extremadura”.

El Grupo nació en 15 de agosto 1995 y en 31 de octubre de 2003 ha sido establecido como asociación, pasando a regularse por sus propios estatutos y su reglamento interno y, pronto, se dio cuenta de la necesidad de realizar un trabajo exhaustivo de recopilación que mantiene el objetivo de lograr una representación etnográfica digna y fiel. Así, en 1997, el grupo ha comenzado a usar piezas desgastadas por el tiempo para ser testigo de años de trabajo en numerosas tareas que caracterizaban el cotidiano y las piezas del domingo, más conservadas y salvadas de las agresiones del trabajo diario, para ser utilizadas en ocasiones especiales. Aparte de las piezas de vestuario, desde esta época, el grupo ha comenzado a utilizar un conjunto de objetos y accesorios para la identificación de muchas de las tareas agrícolas que ocupaban las personas, en particular los trabajos de la planta, el recoger de las aceitunas, las escardas y el riego, la cosecha, la excavadora y el pastor, entre otros.

Las danzas y canciones que el grupo lleva a la escena son también el resultado de las colectas hechas junto de la población del Municipio. Además, este trabajo ha permitido al Grupo de Pussos recrear las tradiciones locales con el fin de perpetuar la memoria de varias generaciones. Destaque para la recreación de la Cena de Navidad, el Cantar de los Reyes, la Matanza del cerdo, la recreación de la cena de la Matanza, el Magosto tradicional (San Martino), la descamisada, la cosecha de la aceituna, las vendimias, el canto de las almas en la Cuaresma, el Baile del Año Nuevo y de Carnaval (que se realizaban después de las ferias más relevantes durante el año en la parroquia: Feria del Año Bueno y Feria de Lunes Gordo) y de la fiesta de agosto. Además, han estado a dar vida a otros proyectos, como la fiesta de Navidad con el Belén tradicional y / o en vivo y la participación en diversas iniciativas promovidas por el Ayuntamiento de Alvaiázere y los Consejos Parroquiales. Esta intensa actividad de servicio a la comunidad que les valió el reconocimiento, en el 6 de septiembre de 2012, como Institución de Utilidad Pública por Orden N º 11854/2012 de la Presidencia del Consejo de Ministros.

TIEMPO DE LA HISTORIA RECREADA

El Grupo Folklórico de la Parroquia de Pussos trabaja a favor del territorio y de la zona etnográfica que integra, en el sentido de lograr una representación efectiva de sus pueblos y gentes. Así, de acuerdo con las directrices de la Federación de Folklore Portugués pretende recrear las décadas entre 1850 y 1910. Sin embargo, el conocimiento de la etnografía y de las tradiciones de un pueblo asienta sobre la base de un proceso continuo y dinámico que implica el aprendizaje todos los días de cosas nuevas y alteraciones al saber recogido a menudo que resulta ajeno a las fronteras rígidas del tiempo.

El Grupo ha comenzado por estudiar más de cerca la parroquia Pussos, pero se dio cuenta de pronto, por el estudio de la historia de su propia parroquia, que los límites territoriales y administrativos no enceran barreras etnográficas, sintiendo, por lo tanto, la necesidad de ampliar su estudio a otras parroquias del municipio, lo que ha permitido percibir las diferencias que no enceran contradicciones, sino más bien una riqueza que no puede ser ignorada. Por otra parte, este estudio elaborado, ha permitido percibir también que, debido a los hábitos de trabajo del pueblo de Alvaiázere, que se ha movido para fuera de su territorio para la poda, recolecciones y vendimias, ciertas influencias de otras partes del país fueron llevadas finalmente para el municipio, escribiéndose, también, de forma indeleble, en su patrimonio cultural y etnográfico.

La realidad de este territorio, además, se caracteriza por la interioridad, lo que hizo con que las tradiciones han permanecido sin cambios durante un tiempo más largo que lo que ocurre en otros lugares. Los distintos documentos analizados y estudiados, así como los registros fotográficos de las décadas de 20 y 30 y los informes de las personas nacidas en los años 30 permiten comprobar que la forma de vida en el siglo 20 y 30, en el municipio de Alvaiázere, no difería de la información recopilada durante las décadas de que la Federación de Folklore Portugués recomienda que sean estudiadas.

Por lo tanto, este Grupo Folklórico centra su estudio y representatividad entre 1850 y 1930, siendo que los recoges y la información relativa a las décadas entre 1910 y 1930 son rigurosamente analizados antes de ser considerados y que influyen en el trabajo de representación desarrollado.

"La cultura se perpetua en la vida del pueblo"

NUESTRA HISTORIA

El Municipio de Alvaiázere está geográficamente situado en el centro del país, en una zona comprendida, de acuerdo con el Reverendo Padre Jacinto Nunes en su obra “Alvaiázere, parte do meu contributo para a sua monografia”, entre el Vale do Nabão y los Valles de "Tomar” y “Barquinha”, [que] pasando por “Cabaços”, donde se encuentran, pasan por “Pontão” y “Penela” y van hacia “Coimbra”. Esta zona se basa, casi en su totalidad, en una cadena montañosa que se extiende de Sur a Norte, y tiene como punto más alto su sierra “la Sierra de Alvaiázere”, con 618 metros de altitud. Alvaiázere, según la misma fuente, se convirtió en pasaje obligatorio para "todos los pueblos venidos de Europa, presionados por la necesidad de expandirse, en busca de mejores condiciones de vida." Esta zona, entonces, "es una tierra que ha tenido el privilegio de estar en la ruta en que vierten todos los movimientos humanos y migratorios del continente Europeo".

La historia de la parroquia de Pussos, por su vez, viene envuelta en el fino velo que crea el devenir del tiempo alrededor de la historia de los pueblos y que dificulta la perspectiva diacrónica que se pretende crear. Aunque es difícil identificar el momento de la creación de esta parroquia, el reverendo Padre Jacinto Nunes ha desarrollado un trabajo de investigación sobre la misma que ha compilado en un texto publicado en el libro “Percursos”, impreso por el Grupo Folclórico de la parroquia de Pussos en el año de 2005, a partir de la cual se elabora esta reseña histórica.

Así, según el autor, se sabe que el territorio administrativo de esta parroquia ha sido donado "por el Orden del Templo en 1231 a María Pires, viuda de Esteban Pires Spinel, con la condición de que, al morir, debería volverlo al Convento de Tomar." Esta condición permitirá, entonces, que este terreno siguiese integrando las" grandes posesiones de los Templarios, (...) los caballeros militares que tenían como objetivo, la oración militar y la lucha contra los infieles".

Este Orden desapareció en 1308 y se transformó en Orden de Cristo, con sede en Tomar, en 1319. Debido a la amplitud de sus territorios, "D. Dinis, como Gran Maestro del Orden, decide dividir, en 1321, el territorio en parcelas a las que llaman “Comandas". En total 84, repartidas por todo el territorio nacional y dirigidas por un Fraile Caballero, que pasa a identificarse como Comendador.

Nació, entonces, "esta parroquia, rodeada de marcos debidamente identificados que aún hasta hoy, en su mayoría se conservan." Este territorio era, por lo tanto, administrado por un Comendador, siendo las distintas parcelas de terreno utilizadas por muchos alquiladores agricultores con responsabilidades materiales, civiles y religiosas específicas.

Considerando "su importancia, D. Manuel, le atribuye una carta foral, en el 15/06/1514, en los llamados Forales Nuevos de “Beira”, que le da el derecho a tener justicia propia, con jueces propios y personal administrativo. "Esta parroquia, se convierte así en Municipio, siendo regida por un código administrativo propio - su Foral.

Inicialmente, el municipio tiene su sede en el lugar de “Pussos”, localidad transformada en pueblo bajo Foral dado por "D. Manuel y más tarde se traslada de su sede para “Vila Nova de Pussos", donde permanece hasta la extinción de las órdenes religiosas, por decreto de 08/13/1832.

"El sentido de 1527, ordenado por D. Juan III a Jorge Fernandes [Secretario de Cancillería de la Provincia de “Extremadura”], que lo ha realizado los días 3 y 4 de octubre, y que dice el siguiente: Este pueblo de Pussos, tiene una sola vivienda (vecina), en el cuerpo del pueblo, porque solo hay ahí unas pocas casas de la Comanda, y la Casa del Municipio y la Ermita de Nuestra Señora, con las siguientes localidades respectivas y el número de viviendas; los “Pinhanços” la Iglesia con el rocío - 11. “Aldeia da Aveleira” – 8. “Casais da Mata”, “Carvalhais”, “Aveleira” y “Almeida” – 11. “Casal da Piedade” , “Farroeira” y “Terras” – 21. “Venda da Lousã”, con “Loureira”, “Vale do Oivado”, “Santa Clara” y “Castelo” – 22. “Caparota” y “Casais” – 5. Somando todos 79 viviendas" (vecinas). Aunque en este documento escrito por Jorge Fernandes donde se puede leer que este pueblo "que tiene del Maestro de Cristo (...) parte del pueblo de Alvaiázere y Arega y Maçãs de Doña María.”

Según María Isabel Correa (autora de la obra “Contos”, de 1924, en un regreso a su infancia) las invasiones de la Península y la Guerra Civil se hicieron sentir también en esta parroquia. Por cierto, la autora explica que los franceses en su "familia mataron catorce personas," por lo que gran parte de la población adulta ", ha huido para “Loureira” y por allí y se ocultaban en algunas lapas, curtiendo el hambre y frío y todas las inclemencias. En casa, habían puesto en la pared sus haberes". Su "bisabuela, como se recusaba a decir el paradero de su marido, le dieron catorce golpes de cuchillo y no murió".

Los registros del Reverendo Padre Jacinto Nunes confirman estas informaciones especificando que las luchas partidistas de los finales del siglo XIX llevaron a muchas renovaciones civiles, creando incluso el Municipio de “Cabaços”, que tiene vida de 1832 hasta 1836, fecha en la que ha sido extinto. Hay registros en atas y asientos parroquiales (fechados de 1896), que confirman que la Parroquia de Pussos ha integrado el municipio de “Ferreira Zêzere”. Este hecho pone de manifiesto los sucesivos cambios a los cuales el territorio estuve sometido y que atestan las alteraciones administrativas vividas en Portugal en esta época.

Teniendo en cuenta la división administrativa actual, este territorio hace parte del municipio de “Alvaiázere” y de “Terras de Sicó” e incluye "en su conjunto, terrenos fértiles, adecuados para algunos cultivos, como el vino, los cereales, la cereza, la castaña, el “chícharo” (leguminosa de la familia de las habas) y el aceite. No tiene llanuras, ni grandes terrenos de regadío, esta basada encima de terrenos inclinados con algunas colinas, de piedra, y rocas calcáreas del Jurásico.

Para disfrutar [en la parroquia] su Iglesia, con buenas pinturas al óleo y azulejos artísticos a la manera del siglo XVIII, con su atrio, que constituye un lugar más agradable como punto de vista "desde el cual se puede disfrutar del vasto horizonte que se encuentra el oeste.

Esta importante parroquia del municipio de Alvaiázere presenta una enorme riqueza cultural y etnográfica, característica de un pueblo que siempre se dio, de forma tan sencilla, al trabajo de la tierra y que supe mantener vivas las antiguas tradiciones que se han transmitido de generación en generación. Muchas de estas tradiciones se vinculan a actividades sencillas del cotidiano y los oficios de un pueblo que ha basado su economía en una agricultura de subsistencia.

Este trabajo de la tierra y las tareas de cada día surgen fuertemente asociadas con la religiosidad de este pueblo sencillo que ha estado siempre muy unido a la iglesia. Existen numerosas tradiciones religiosas que determinan la identidad del pueblo y por lo tanto sacralizaron los rituales asociados a la práctica de la religión, junto con otras prácticas impías también fuertemente asociadas a esta gente. Se encuentra en la sabiduría popular de los ancianos de la parroquia de Pussos y en general del municipio de Alvaiázere, entonces, un patrimonio intangible de valor unívoco en términos de oraciones, creencias, oraciones y bendecidas que siempre han revelado ser una ayuda y consuelo en los momentos de mayor dificultad. El calendario religioso ha determinado, a lo largo de los siglos, las tareas del campo, las pausas que interrumpían la labor de las tierras e imponían ciertos momentos en las tareas domesticas, en los colores de las ropas usadas y en los momentos de diversión.

A pesar de ser de un pueblo marcado por la homogeneidad y por las peculiaridades idiosincrásicas del territorio, todavía permiten notar ciertas influencias del contacto con otras regiones. Como ha ocurrido en otras partes del país, también la Parroquia de Pussos, acusa, en sus tradiciones y patrimonio etnográfico, influencias derivadas de los movimientos migratorios a lo largo del tiempo o por un corto período que dieron lugar a la importación de nuevas tendencias y realidades.

En este sentido no podemos dejar de mencionar las centenas de habitantes de Alvaiázere que, anualmente se trasladaron a otras partes del país en busca de trabajo, que les permitía equilibrar el presupuesto familiar, especialmente para la poda y la cosecha en los campos de “Ribatejo”, “Alentejo” y en “Beira Alta”. Estos movimientos de mayor escala justifican que actualmente reconocemos como nuestras muchas músicas que, durante décadas, fueran traídas por estas incursiones por el territorio. Aunque, en términos de folklore, integramos la “Alta Extremadura”, la verdad es que parecen ser muchas las músicas en las que se reconoce, por ejemplo, influencias de “Ribatejo”.

La Parroquia de Pussos se asume, entonces, como un mosaico en el que cada pieza destaca la historia y la evolución de las personas que lo habitan.

REGIÓN EN LA ACTUALIDAD

Actualmente, el municipio de Alvaiázere y, en consecuencia la Parroquia de Pussos se encuentra en gran transformación económica, social y cultural, algo similar a lo que se verifica en todo el país y en todos los países del continente europeo. Por lo tanto, la economía local ha dejado, durante el siglo XX, de asentar en una economía de subsistencia, en un intento de mantenerse al día con los tiempos actuales y las tendencias marcadas por la revolución industrial (también como una forma de evitar el éxodo de la población hacia los centros urbanos). Sin embargo, las dificultades que caracterizan la contemporaneidad han implicado una mayor dificultad en el mantenimiento de puestos de trabajo en el territorio y la movilidad utilizada como gran fuerza del siglo XXI ha impreso profundos cambios en la sociedad y cultura local. Esta movilidad se refleja en la integración de los ciudadanos de países como Ucrania, Rumania, Brasil, Gran Bretaña, China (entre otros) y en la salida de habitantes de Alvaiázere para otros destinos en busca de mejores condiciones de vida, especialmente para el Brasil, Angola, Francia, Bélgica y Alemania.

A pesar de los inevitables cambios causados por estas circunstancias, características de un país vivo, continúa desarrollándose un trabajo determinante, con el objetivo de preservar y difundir las tradiciones municipales. Este trabajo se lleva a cabo por los diferentes agentes sociales y asociaciones vinculadas a la etnografía y folklore (danzas folclóricas, la Sociedad Filarmónica, coros y tunas de cantares).

REGLAMENTO INTERNO
ESTATUTOS
ORGANOS DE GOBIERNO
INDUMENTARIAS, CALZADO Y ADORNOS

La forma de vestir, calzar y de adornos se asume como un reconocimiento identitario de los pueblos que adaptaban la indumentaria a la realidad de su vida cotidiana y a las estaciones del año. En un momento en que las comunidades vivían más aisladas, teniendo en cuenta la realidad del transporte y la falta de medios de comunicación (facilitadores de la creación de canciones y tendencias globalizadas), y cada pueblo presentaba y preservaba sus propias especificidades que incorporan la riqueza etnográfica de cada región del país.

Resultado del trabajo de recoges realizado desde su fundación, el Grupo Folklórico de la Parroquia de Pussos presenta diversas formas de vestir. Por lo tanto, los elementos del grupo se visten de acuerdo con su condición social y las situaciones cotidianas de trabajo que se pretende representar. Los campesinos ricos, remediados y modestos visten piezas de “Domingo” y del cotidiano, utilizando accesorios y adornos adecuados a su condición y a las situaciones recreadas que caracterizan “Alta Extremadura”, incluyendo el municipio de Alvaiázere y territorios limítrofes.

LA MÚSICA Y EL CANTO

Las Actividades relacionadas con los Bailes que alegraban el cotidiano de los habitantes de Alvaiázere, recogidas por el Grupo Folclórico de Pussos presentan un acompañamiento vocal, instrumental-vocal o solamente vocal.

Las voces masculinas y femeninas se levantan, al unísono, para inmortalizar las tareas y sentimientos de un pueblo marcado por la labor de la tierra y son acompañadas por los instrumentos sencillos que, en conjunto o individualmente, soltaban los acuerdos que hacían con que los pies se movían intuitivamente.

La cantata de este grupo folklórico integra voces masculinas y femeninas, de varias edades, que entrecruzan historias comprendidas como suyas y que son acompañadas por diversos instrumentos musicales que se asumen como alma del grupo, como siendo el “Reco-reco” (instrumento tradicional portugués), “cântaro” (instrumento tradicional portugués), la mandolina, la viola, los “ferrinhos” (instrumento tradicional portugués), la concertina y el acordeón, el armónica y la “cana” (instrumento tradicional portugués).

Los recoges de este grupo son sistematizadas y traducen, de hecho, las vivencias del pueblo en su cotidiano. Estos recoges van, por otra parte, al encuentro de lo que muchos que viajaron por el país para sistematizar la etnografía portuguesa encontraron en Alvaiázere, como por ejemplo, Leite de Vasconcelos, que registra algunas canciones en varios volúmenes de su obra (“Etnografia Portuguesa, Tentame de sistematização”) recogidas en nuestra parroquia:

"Márchate, Sol, Ponte, Sol,
Allá por detrás del cobertizo!
Alegría para nosotros,
Tristeza por el patrón. "
(Tomo V, página 662)

"De aquí hacia mi tierra
Todo es camino suelo,
Todos son claveles y rosas
Puestas por mi mano "
(Tomo VI, página 639)

DANZAS

En los patios y casas hacia fuera, después de un día de trabajo todos los acontecimientos se asumen como un pretexto para bailar y para la fiesta. Las concertinas o flautas de labios asumían centralidad y las parejas se unían y hacían rotar los cuerpos. Según Tomaz Ribas (en su obra “Danças Populares Portuguesas”) "se conoce la importancia que las fiestas tenían entre nosotros en los siglos XIV, XV y XVI y se sabe como la nobleza participaba a la fiesta popular como el pueblo participaba igualmente a la fiesta real y a la fiesta cívica, esta especialmente dedicado a él. " Esta importancia dada a los momentos de celebración desde tiempos inmemoriales justifica, entonces, la importancia que la danza ha tenido en la sociedad portuguesa y en este territorio, haciendo con que hasta los días de hoy lleguen informes que permiten recrear la forma de bailar en todos sus detalles: de la ligereza de los pies, el trabajo de las manos y de los brazos, entre muchos otros detalles.

El repertorio de este grupo incluye diversas músicas recogidas entre la población del municipio y sus coreografías que reflejan los elementos que asumían centralidad en la vida de este pueblo, como por ejemplo el molino de viento.

LAS BROMAS Y LOS JUEGOS

Los niños de nuestra parroquia, de forma similar a lo que ocurre en todos los lugares y tiempos, siempre encontraron espacio para jugar en el tiempo que quedaba de la después de la realización de las pequeñas tareas que les estaban destinadas, tales como la distribución de agua, el pastoreo de ganado o recoger agua a la fuente, entre muchas otras. En efecto, como afirma Carlos Neto, en el prefacio a la obra de Mario Neto (“Brinquedos Rurais Tradicionais, Numa Aldeia da Alta Estremadura” ) "la conducta de jugar o el juego en la infancia es un lenguaje universal que puede ser observado en todas las culturas y situaciones geográficas. "Sin embargo, como el prefacio también añade, es" un comportamiento fácil de observar pero difícil de interpretar. "Por lo tanto, este grupo ha llevado a cabo la recogida de los juegos principales y juegos que animaban los niños de Alvaiázere, independientemente de la dificultad de análisis de los comportamientos que les están asociados.

Para hacer una recaudación efectiva de bromas y juegos tradicionales, esta asociación puso en marcha en 2005, un desafío a los abuelos y nietos para que participasen a un Concurso de "intercambio y puesta en común de conocimientos entre generaciones", que dio lugar a una extraordinaria colección que se traduce en una muestra expositiva que ya se ha demostrado para el público en varias partes del país.

A partir de esta colección e inventario de estas piezas, se comprende fácilmente que las bromas surgían espontáneamente entre los “Chicos y chicas”, cuya creatividad permitía transformar lo que tenían a su disposición en un ingenio extraordinario que facilitaba momentos de distracción. Entre los juegos y chistes recopilados, verdaderamente representativa del territorio, destaque para el "corrupio" (un objeto construido a partir de un trozo de azulejo, de una nuez, un cordel y un palo), para las muñecas de trapo, para la “estaladeira” (juego tradicional portugués), para los andadores, para el fusil de bala, para el juego de pelota (cuyas materias primas eran calcetines irrecuperables), la peonza, la “baraça” (juego tradicional portugués), la fisga, la “malha” (juego tradicional portugués), entre muchos otros.

INSTRUMENTOS MUSICALES

Según Manuel Farías, en su obra “Dignificar o folclore”, la selección de los instrumentos utilizados en el folklore debe considerar que estos se casan "con las costumbres de cada región a través de generaciones amplias" enriqueciendo la expresión musical de cada territorio.

De la raíz del instrumental portugués se encuentra en la tocada del Grupo Folklórico de Pussos, el acordeón, cuya "entrada en Portugal se hizo por vía erudita o burguesa, siendo gradualmente adoptado por los artistas populares de todo el siglo XX", la concertina (llevada "por los soldados portugueses que volvían de las trincheras de Flandres", el “reco-reco” (instrumento tradicional portugués), el “cântarro” (instrumento tradicional portugués), y los “ferrinhos” (instrumento tradicional portugués). Además integra, siempre que sea posible, la viola, instrumento que deriva de los instrumentos de corda", que tuvieron origen en el arpa celta y en la adopción cortesana cultivada en los siglos XII y siguientes "y armónica, cuyo uso se hizo popular en el siglo XIX.

LAS TRADICIONES DEL PROFANO

A pesar de la fuerte religiosidad de la gente de Alvaiázere, siempre hay espacio en su vida para que las creencias, las llamadas “recetas de abuela para curarse”, las oraciones y bendecidas. Estas creencias y supersticiones transmitidas de generación en generación y que aún se encuentran en las voces de nuestra parroquia.

Leite de Vasconcelos procede en su obra, al registro de algunas creencias, supersticiones y hechizos que el pueblo colocaba a su servicio para lograr ciertos propósitos: ayudar o perjudicar a otros; las sociedades han vivido siempre en un equilibrio entre una débil visión maquiavélica del mundo, en la que las fuerzas del bien y del mal estructuran las vidas de cada uno. Por ejemplo, el autor señala (en el tomo IX, página 92 y 93), "quien quiere hacer daño a alguien le hecha sala la porta, por la noche. Se llama a esta acción una “salga” o “ressalga”. Quien irá a pisar esta sal irá a sufrir peligros, es decir, desastres tales como por ejemplo derramar aceite de olivas sobre si propio, o sufrir la muerte de sus cerdos, etc.) (“Cabaços de Alvaiázere”)".

Sin embargo, como lo indica, este conocimiento secular se utilizó principalmente para la práctica del bien. Todavía están muy conocida entre nosotros, bendecidas oraciones y “recetas de abuela para curarse” del “Cobrão” (dolencia provocada maléficamente), cortar el mal de ojo o para ayudar con las tareas domésticas y agrícolas.

Cuando alguien sufría de “Cobrão”, otra persona conocedora del tema, utilizando una oración que se sigue utilizando hoy en día un ritual repetido hasta que desapareciese, borrado por la creencia.

Con respecto al mal de ojo, el aceite caído en una taza con agua mostraba los ojos que interferían con el bienestar del envidiado. Luego, utilizando un cuchillo y al ritmo de una oración, los ojos ajenos eran cortados de manera que todo el mal que estaba allí fuese para fuera (de este cuerpo o de esta casa) y para que todo el bien viese para el interior.

En resumen, las supersticiones, las creencias, las “recetas de abuela para curarse” , bendecidas y oraciones formaban parte del alma del pueblo que también oraba al levantar (recomendándose a "Dios y la Virgen María" para que "guárdaselo toda la noche y todo el día") antes de acostarse, por los vivos, por los muertos, a las comidas, para poner el pan en el horno, al avistar una iglesia, al entrar y salir de ella, al arrodillarse, en la comunión, en cualquier momento del día a través de los campos de maíz, para que diesen buen fruto y luego para dar las gracias por la cosecha. El amplio conjunto de estas oraciones y rezas que caracterizaban la identidad de nuestro territorio, se han sistematizado en un trabajo serio y comprometido del Grupo de Pussos que ha escuchado decenas de personas y posee, en su colección, numerosas versiones de la misma oración adaptada a las características de quien la ha perpetuado en el tiempo.

LITERATURA

A pesar de su pequeña dimensión y interioridad, el municipio de Alvaiázere, su historia y tradiciones han inspirado a muchos autores a escribir sobre muchos temas diferentes, permitiendo así rehacer parte de la historia de este territorio y conocer muchos de los detalles y peculiaridades del pueblo que lo habita.

VIDA DOMÉSTICA Y RURAL

El Grupo folklórico de la Parroquia de Pussos vive y revive la historia de cerca con la comunidad, lo que ha permitido la obtención de una vasta colección que constituye activos físicos y material de la asociación. Entre esta colección se encuentran varias piezas que nos permiten comprender el modo de vida de nuestros antepasados y recrear las actividades rurales y domésticos. Estas piezas recogidas son inventariadas, reconociéndose su procedencia, fecha de recoge, el tiempo de origen y clase social en la que se utilizaron.

Entre las varias centenas de piezas recogidas y tratadas se encuentra vestuario autentico (ropa interior y exterior) ropa de cama, adornos, piezas de mobiliario, herramientas agrícolas, vajilla y accesorios de cocina, entre muchos otros.

ALIMENTACIÓN TRADICIONAL

El municipio de Alvaiázere se caracteriza por la riqueza de los sabores y aromas de la tierra en la que el fruto del trabajo ha alimentado, a lo largo de los años, el hambre del pueblo en su determinación en mantener la identidad colectiva.

Así el día empezaba a las 6:00 de la mañana, con el desayuno en el que el resto de la cena del día anterior tomaba un lugar central, seguido de un huevo batido con vino y azúcar. Esta comida, como todas las demás, se revelaba de mayor importancia, porque el trabajo era de "sol a sol." Una vez comenzados los trabajos a las 10.00 horas se trataba del almuerzo. En el tiempo de las labores los hombres comían siempre comida de tenedor (por ejemplo, patatas salteadas con pescaditos) para dar más fuerza para rasgar la tierra. Sin embargo, en general el almuerzo no era de tenedor: los pescaditos cubrían una tajada de pan de maíz que era cocido todos los lunes (cuando la hornada acababa se pedía un pan de maíz a la vecina que la semana próxima restituía), impulsado por el vino que las viñas ofrecían. A las 13h00 era la cena (que la “chica” de la casa llevaba a la cabeza en una canasta o cesto cubierto con un mantel de lino blanco) para alimentar a los hombres que seguían con su trabajo, a un ritmo marcado únicamente por la comida frugal y por el sol que dictaba el tiempo de trabajo. La cena era compuesta por coles, judías, patatas y un poco de tocino conservado en sal desde la matanza del cerdo. Después de la cena, en la cima de una bolsa a la sombra de un olivo, llegaba la hora de la siesta (que empezaba desde el día 25 de marzo, día de Nuestra Señora de marzo y que duraba hasta el día 08 de septiembre). Alrededor de las 17:00, después de unas cuantas horas más de trabajo, llegaba la hora de la “côdea” (merienda). Ya llevadas para el campo junto con la cena, esta merienda era compuesta por una tajada de pan de maíz e pescaditos, aceitunas o un poquito de queso que se conservaba con aceite de olivas de oliva, en pote en tierra. Terminado el día de trabajo, los hombres volvían a casa, la cena estaba lista. Esta comida era compuesta por lo que las mujeres tenían a su disposición y que la tierra les ofrecía. Verduras, nabos, coles, caupí, judías, maíz, calabaza, “chícharos” (legumbre de la familia de las judías), entre muchos otros, dependiendo de la época, eran reyes de la comida que restaría para el desayuno del día siguiente. Las comidas eran compartidas en torno de un plato común que todos comían en un ambiente de convivió sano con la familia.

Sin embargo, también había comidas "distintas” para días especiales. En estos días, pocos en el calendario de las familias, el menú era diferente. Por ejemplo, en el día de Carnaval se comía carne de cerdo (tocino y morcilla gruesa guardada especialmente para esta ocasión) en una sopa “aporcalhada”. El resto de las carnes que quedaba de estos días eran guardadas en la parte superior de la “salgadeira” (caja de madera, llena de sal que servia para conservar las carnes) punteada con sal, para ser comidas después de 40 días, cuando terminaba la Cuaresma. En el Jueves Santo, las verduras y los altramuces no tenían lugar en la mesa, a juntar a la carne que no se comía durante la Cuaresma. En el domingo de Pascua, según el bolsillo de cada familia, se mataba una gallina que era hervida y en cuyo caldo se hacía una sopa. Después de escurrida, la gallina era salpimentada y servida a la familia con delicadeza. El único dulce que se tenía en casa, raras veces, eran “as fatias de mulher paridas”: rebanadas de pan viejo, mojadas en huevo, fritas en aceite de oliva y espolvoreadas con azúcar moreno.

Así que se hacían los días y alimentaban los cuerpos, hasta dejar en la boca del pueblo un sabor único y singular que marca aún hoy los detalles gastronómicos de este municipio.

El Grupo Folklórico de la Parroquia de Pussos sigue llevando a cabo la recreación de muchas de estas comidas y hábitos de trabajo que caracterizan el pueblo de Alvaiázere y que necesitamos urgentemente proteger la memoria futura.

RITUALES RELIGIOSOS Y DE RELACIÓN

La religiosidad de la gente de Alvaiázere se manifiesta en una variedad de rituales que, a lo largo de los siglos, se han perpetuado en el contacto entre las diferentes generaciones. Así asistir a la Misa vespertina del sábado o domingo y de días santos era más que una obligación individual que todos consideraban como suya, pero también un momento de convivencia en comunidad saludable. Además de las misas regulares (la vespertina de sábado o la de domingo), determinadas celebraciones litúrgicas marcaban el calendario de las vidas del pueblo, en particular la Misa de Nuestra Señora de las Candelarias (día 2 de febrero), o de las cenizas (el miércoles de Cenizas, después del día de carnaval, que marcaba el inicio de la Cuaresma), la de domingo de ramos, la de Jueves Santo, que se celebraba en el sermón de la pasión, del Viernes Santo, el Sábado aleluya, el Domingo de Pascua, el jueves de la Ascensión, la del Cuerpo de Dios, con la procesión, la de la Asunción de María, popularmente conocida como la Misa de la Asunción de Nuestra Señora (día 15 de agosto), la del día de Todos los Santos (día 1 de noviembre), de los Muertos (día 2 de noviembre), de la Inmaculada Concepción (día 8 de diciembre), la Misa del Gallo, en la noche del 24 de diciembre, la del día de Navidad y la del Año Nuevo (día 1 de enero).

Además de las misas, en el municipio de Alvaiázere, las procesiones y peregrinaciones se revelaron extremadamente importantes para la comunidad, por lo que en el día del Santo Patrono de cada iglesia era celebrada una misa seguida de procesión. El ritmo de la procesión era marcado por la cadencia de las oraciones y la belleza de los niños vestidos de cruzadas y ángeles y con los colores y aromas de pasteles y andadores. Además, las banderas, con algunas ofrendas, meciéndose en el viento traducían la generosidad de un pueblo que se dio la fe consoladora que le ayudaba a superar las dificultades y desafíos que se ponían todos los días.

Las festividades se iniciaron con una descarga de fuego de artificio que anunciaba la fiesta en un ruido que se propagaba por los rincones del municipio. Las familias se trasladaban hacia la misa, en procesión, llevando una mochila que compartían, en fiesta, a la sombra de los árboles alrededor de la iglesia. Los mimos de estos días eran los refrescos de limón con azúcar moreno y unos altramuces curtidos por el agua dulce que se compraban, estos productos eran los únicos haberes en los que se gastaba los pocos recursos de las familias (sólo los más ricos podían comprar un pastel llamado “fogaça”).

Además de estos rituales relacionados directamente con la vivencia de la iglesia, por la centralidad que asumían en la afirmación de la fe, había otros que caracterizaban la vida cotidiana, nominadamente el canto de las almas, durante la Cuaresma, el canto de los reyes y los villancicos resuenaban en cada casa, en esa noche especial en la que se celebraba el nacimiento del Niño.

Otro ritual que marcaba la identidad de los habitantes de Alvaiázere era la costumbre de “maiar” las tierras, los corrales de los animales y las casas de habitación. En el primer día de mayo, la gente “maiavam” lo que más necesitaban con el objetivo de no dejar que el mal entrase en sus casas y para asegurar la fertilidad de las tierras y los cultivos. Se ponían cruces de madera adornadas con “maias” trovisco y lirios del campo en el medio de las tierras, en las puertas de los corrales y en la casa de habitación. Se creía que de esta manera se protegía todo aquello que garantizaba una vida digna a la que cada uno aspiraba.

Incluso hoy en día estos rituales marcan el día a día de los habitantes de Alvaiázere, aunque muchos los mantengan por siempre los haber vivido sin saber, atribuirles un significado concreto. Sin embargo, la simplicidad de ser un pueblo permite aceptar, vivir y perpetuar estos rituales que reconocemos impresos en nuestra historia.


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